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Cómo elegir tus etiquetas para productos congelados y refrigerados

Evita contratiempos en tu cadena de producción y distribución. Te explicamos todo lo que debes considerar para elegir bien tus etiquetas para productos congelados y/o refrigerados.

Etiquetar cualquier tipo de producto es siempre un reto. Al momento de buscar la mejor opción de etiquetado te encontrarás con decenas de materiales, adhesivos y tipos de impresión para elegir. 

Algunos productos necesitan más atención que otros para ser etiquetados correctamente. Ya sea porque la etiqueta es colocada sobre una superficie poco común, o porque durante su distribución tiene que resistir condiciones extremas. 

Tal es el caso de las etiquetas para productos congelados o refrigerados. De no llevar una etiqueta adecuada, podemos tener problemas como la pérdida de información importante para el consumidor. Esto nos dejaría ante una desventaja significativa para posicionarnos. 

Por eso es importante conocer cuáles son los retos y las soluciones para encontrar la etiqueta ideal.

El reto de etiquetar productos congelados y refrigerados

Podríamos pensar que las etiquetas para congelación y refrigeración son lo mismo que las de cualquier otro producto, pues a simple vista así parece. 

Pensar así es un error. Muchos emprendedores de distintas industrias como alimentos, fármacos, químicos, entre otros lo saben por errores de etiquetado que los han llevado hasta el punto de retirar sus productos del mercado. 

La humedad y las bajas temperaturas son los factores que hacen que las etiquetas para refrigerar y/o congelar sean un verdadero reto.  Si el material del que está hecha la etiqueta no es resistente a estas condiciones, se deformará y terminará por despegarse del producto.

Aunque el material sea resistente, si se trata de etiquetas adhesivas para productos congelados, el adhesivo también debe serlo, pues las bajas temperaturas sumadas al aumento brusco de la misma cuando el producto sale del congelador tendrán el mismo efecto negativo. 

Además, la tinta o sustrato a utilizar se podría diluir representando una pérdida en la información impresa en la etiqueta.

Aunque todos estos escenarios pueden ser frustrantes para cualquiera, es bueno saber que la industria de etiquetado ha evolucionado lo suficiente para ofrecer soluciones que cubran las necesidades de cualquier ramo comercial e industrial.

Fresas dentro de una caja de plástico y unas manos colocando etiquetas para productos refrigerados en ella
Encuentra etiquetas para tus productos congelados y refrigerados haciendo un análisis profundo de todas las características que tiene tu producto y sus procesos logísticos.

Lo que tu producto necesita

¿Qué necesidades de etiquetado tiene mi producto?. Mientras más detalladamente podamos responder a esta pregunta, más fácil será informar adecuadamente a tu proveedor lo que requieres para encontrar la etiqueta ideal

Para responder a ello, debes tener en cuenta dos factores principales: el tipo de producto que estás tratando y los procesos a los que será sometido. 

Vamos al detalle.

El tipo de producto

¿Cuál es el producto que necesitas refrigerar o congelar?, ¿qué tipo de empaque lleva?, ¿cómo es la superficie sobre la que vas a etiquetar?.

Por ejemplo, si se trata de alimentos, a veces las etiquetas van colocadas sobre el producto en sí, como las etiquetas PLU para frutas y verduras. En este caso deben ser tan delgadas que ayudan a que no afecten la cáscara, pero a la vez adherirse fuertemente a texturas complicadas tales como la cáscara de un kiwi. Estas etiquetas también deben cumplir estrictas regulaciones alimentarias y sanitarias.  

En otros casos vas a etiquetar los alimentos sobre su empaque, como bolsas plásticas, botellas o frascos de vidrio, cajas clamshell, etcétera.

Otros productos refrigerados requieren requerimientos muy específicos donde la etiqueta debe ser extremadamente resistente a la corrosión para que la información no se pierda. Es el caso de etiquetas de productos químicos, etiquetas para fármacos e incluso empaques para muestras de sangre.  

Los procesos

Ya definido el producto, vamos a hacer un seguimiento de todos los momentos por los que pasará hasta llegar al consumidor final e incluso cuando es consumido. 

Conoce aquí cómo realizar una mejor trazabilidad de tus productos.

¿Bajo qué condiciones se encontrará? ¿Quién va a manejar el producto? ¿Cuánto tiempo estará almacenado antes de ser consumido?

Una etiqueta para vinos que se refrigera no menos de 4 °C no requiere el nivel de exigencia que una para carnes que requieren hasta -30 °C para congelarse. Dependiendo de estas condiciones debemos buscar adheribles especializados que resisten muy bajas temperaturas. 

Incluso, si hay procesos muy especializados, cuando vas a etiquetar el producto una vez que ya está congelado. En este caso necesitas una etiqueta para etiquetar en húmedo con un adhesivo muy especializado, como los adhesivos Hot-Melt.

Además, si la etiqueta estará en contacto con agua, debes considerar etiquetas plastificadas o sintéticas que sean resistentes a humedad con una resistencia de hasta -40 °C. Si será expuesta únicamente a refrigeración en seco, puedes usar etiquetas de papel cuché que tienen un costo más accesible.  

Otro punto a considerar es si el producto será transportado por largas distancias o pasará por manos de dos o tres transportistas. Protege tu información utilizando etiquetas para logística resistentes a rasguños, por ejemplo las impresas con ribbon resina

Hacer un análisis profundo de todas las características que tiene tu producto y sus procesos logísticos, te ayudará a cerrar la brecha entre el mundo de opciones que existe de etiquetas para productos congelados o refrigerados. 

Teniendo esta información, lo ideal es contar con un proveedor como Garín Etiquetas, con una cadena de suministros completa y que cubra todas tus necesidades de etiquetado. Contacta a uno de nuestros especialistas que desarrollará para ti la solución perfecta.

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